Mario y Elsa


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"Los herejes son primos hermanos de los profetas. Profetas, no en el sentido más ordinario de la palabra, o sea, adivinos. No profetas en el sentido etimológico de la palabra: Pro – fari el que habla delante de los importantes, de los serios, los aceptados, los rentables, los legitimados, los ordinarios, los docentes. Habla para develar y desenmascarar. Los profetas y los herejes son emblemas de los procesos de insubordinación en las sociedades. Los herejes dejan siempre mala fama, colillas, chismes por donde han campado.

Dejan tras de ellos hogueras sin llama pero con lumbre. Más tarde, pueden aparecer otros trashumantes a soplar con viento nuevo para que resurja la llama con la cual forjan sus armas de combate por los derechos de la herejía"

MARIO CALDERON
OBISPO DE ORIENTE

En este momento usted ha entrado a un territorio infinito donde todos los sueños pueden llegar a ser realidad. Es el hogar virtual de Mario y Elsa que, como esta página, no se encuentra en ningún lugar físico, sino en los corazones de todos aquellos que vibramos en la misma tonalidad de colores y sueños de Mario y Elsa. Ellos no están materialmente con nosotros, pero sus sueños por una Colombia y un planeta mejor nos acompañan y nos alientan, y no nos queda otro destino que seguir por el mismo camino trabajando por la vida. !Por esa utopia posible!

Para quienes no les conocieron, Mario Calderón y Elsa Alvarado fueron una pareja de disoñadores de futuro que trabajaron por diversas causas de gran importancia para Colombia. El, un ex-sacerdote jesuíta, filósofo, master en teología y doctor en sociología, con una larga trayectoria de veinte años de trabajo por el desarrollo de las comunidades más pobres de este país. Un apasionado de la ecología. Durante los últimos años dedicó su vida a la causa del medio ambiente. Elsita; comunicadora social, master en investigación y tecnología educativa, vivió para la creación de un nuevo modelo de comunicación democrática. Docente Universitaria apasionada por la formación de un nuevo perfíl de profesionales comprometidos con el desarrollo de Colombia, tuvo una prolífera carrera como asesora de programas de educación para la comunicación.

Los dos; una pareja de enamorados de la vida y la naturaleza en todas sus formas. Ese amor por la vida paradójicamente, los llevó a la muerte una cruda madrugrada del 19 de Mayo de 1997 en su hogar de Bogotá, donde la personificación de la intolerancia de esta Colombia les robó la vida, en presencia de su hijito Ivan a quien de paso le robaron la alegría de crecer junto a sus padres y su abuelo.

Para esos asesinos... Los materiales y todos aquellos asesinos de sueños y esperanzas que habitan en este país rescatamos una oración desde el fondo de nuestra impotencia.

 

Esta página se actualizó por última vez el 05/15/01.